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martes, 20 de noviembre de 2012

Festival Nacional De Doma y Folclore Diamante Entre Rios


Don Víctor Velázquez


Nacido en Altamirano Norte, departamento Tala, de la Província de Entre Ríos, en 1931, siendo poco más que un niño un dia dejó su pequeño pueblito en el “Abra del Chajá”, portando una humilde guitarra pobremente encordada y los bolsillos llenos de sueño.
Emigró a Bs. As. con la esperanza y la fe natural de llevar su canto a otros lugares del mundo; pero joven y sin experiencia, no advertía cuanta dureza le deparaban aquellos caminos que habría de transitar. Tenaz y desafiante, afrontó los obstáculos sin prisa pero sin pausas. y desde entonces, los caminos de todos los rumbos de la patria se fueron abriendo para que pase su alma entera y su corazón ancho, ofreciendo el trueque del canto por el amigo, de un trago cordial por una mano apretada.
Víctor Velázquez actuó por primera vez desde los micrófonos de Radio Rivadavia, a la edad de veinte años, en la audición “Voz Entrerriana” que, por su índole, representó para él un pedazo del amado terruño nativo transplantado a la gran capital.
Consciente de su responsabilidad, el joven cantor se aplicó a honrar aquel espacio radial con interpretaciones hondamente sentidas, y pronto contó con abundantes admiradores. Ello lo impulsó a ensanchar los campos de su desempeño, recorriendo en giras algunas ciudades del interior del país y desdoblando su labor artística entre las presentaciones personales en los escenarios de salas cinematográficas y la intervención en emisiones locales de radiofonía.
Ante las cámara de televisión de Canal 7, de Buenos Aires, tuvo primero elogiada actuación junto a Celia Queiró y Jorge Lanza, para lucirse después en el mismo canal interviniendo en un ciclo de siete meses que en la oportunidad cumplió el muy gustado programa “El patio de Jaime Dávalos”.
Víctor Velázquez integró posteriormente durante un año la espectacular compañía de bailes y canciones de Joaquín Pérez Fernández. Viajó luego a Montevideo donde oyentes y videntes pudieron apreciarlo en sus actuaciones en las emisoras radiofónicas El Espectador y Carve y el Canal 10 de televisión. Gran paso adelante en su carrera habría de constituir su trabajo en los sets de dicho Canal 10, de tierra uruguaya, pues se convirtió en titular de su esquicio artístico -”La peña de Víctor Velázquez”- y obtuvo consagración triunfal con el premio Ariel de 1964.
En su retorno a la Argentina trajo las primicias de su entusiasta quehacer artístico a las ondas de Radio Belgrano y Radio Splendid, eficaz tarea que completó brillantemente con la grabación de su primer disco para Discos London. Digna de destacarse en la foja de Víctor Velázquez, en 1966, ha sido su relevante participación en la justa folklórica titulada “La semana de Santos Vega”, que le deparó el merecido premio en canto y recitado.
En años posteriores, Víctor Velázquez produce en su país una copiosa y fecunda obra discográfica, nutriéndose del paisaje de nuestro país, recorriéndolo de norte a sur, de este a oeste con Jaime Dávalos, Luís Landrisina, Joaquín Pérez Fernández o solo con su guitarra.
En la década del setenta viaja a España, donde un L.P. editado en ese país caminaba con éxito. Durante tres años consecutivos realiza giras por distintas ciudades y otros países de Europa. La obra: “Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta” de Pablo Neruda, grabada con otros interpretes, genera desbordante entusiasmo, sobre todo en la juventud española, en tiempos difíciles donde los últimos coletazos de la represión franquista se hacían sentir.
En su andar por los caminos, la vida lo premia con la amistad de Don Atahualpa Yupanqui, con quien compartió muchos momentos como también los temas: “La Guitarra y el Cantor”; “La Luna sobre el Río Paraná”; y “Canción al Río Uruguay”.
Tras la partida de Don Atahualpa, un empresario japonés propone a Víctor Velázquez homenajear al músico desaparecido, inaugurando en Japón el “Templo Atahualpa Yupanqui” además de realizar una serie de recitales, en ciudades de ese país. Habitualmente Atahualpa decía: “La Universidad del cantor son los caminos”; y hasta nos parece paradójico para un cantor como Víctor Velázquez, donde su universidad fueron los caminos que las Universidades de Minnesota, Wisconsin, San Clause, Carolina del Norte, y del Sur de EEUU de Norteamérica, lo requirieran para tomar e intercambiar conocimientos sobre la cultura y música de nuestro pueblo.
También actuó en el “Primer Simposium del Gaucho” – como único exponente de nuestro país – así como en el “Auditórium de Naciones Unidas”. Podríamos agregar que: “Como es el agua fresca al sediento, así lo es la sabiduría popular a quienes no la menos precian”.
Su actuación en el Teatro Colón de Buenos Aires, junto a otros artistas de primer nivel, lo llenaron de profunda satisfacción por lo que significa – dice: Que éste teatro abriera las puertas a cantores populares para que expresen su música en otros niveles sociales del país.
En enero del 2008, por decreto de Alcaldía, es nombrado embajador cultural de su ciudad, Villaguay.
El 22 de agosto de 2008, recibió de la mano de la Diputada Cristina Crémer de Busti, la distinción de Mayor Notable 2008, en una gala organizada por la Comisión de Cultura que preside el diputado Jorge Coscia, y que tuvo lugar en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina.
A finales del 2008, realiza una gira por España, actuando en el Teatro Paladium de Anglès – Girona – y en diversos locales artísticos de Galícia.
Fuente:www.victorvelazquez.net

Jineteada Nino Weis Año 2009 Crespo, Entre Rios


Linares Cardozo


El profesor Rubén Martínez Solís, popularmente conocido como Linares Cardozo, nació en La Paz, el 29 de octubre de 1920 y falleció en Paraná, a los 75 años, el 16 de febrero de 1996.
En su ciudad natal cursó los estudios primarios y secundarios, que culminó en el Colegio Nacional Domingo Faustino Sarmiento. Se trasladó luego a Paraná, en cuyo Instituto del Profesorado Secundario obtuvo el título de Profesor de Filosofía i Ciencias de la Educación.
Por entonces ya había comenzado a desarrollar las inquietudes que lo convertirían en figura señera de la cultura regional: la investigación folclórica, la música lugareña de raíz tradicional y la pintura. En todos esos aspectos se destacó notablemente.
Ejerció la docencia en Paraná y Santa Fe hasta su jubilación, dejando siempre en sus discípulos, profundas lecciones humanitarias y de amor a la libertad y a la tierra nativa.
Reconocía con frecuencia a su madre- docente y a la vez guitarrista- como la inspiradora de su vocación. Desde muy joven, Linares Cardozo alternaba con los peones de campo, los pescadores y las personas humildes de La Paz y sus alrededores, recogiendo vivencias que luego volcaría en sus creaciones musicales, poéticas y plásticas. De uno de esos paisanos- seguramente el que mayor atracción le despertó- tomó el nombre para usarlo en su desempeño artístico.

En cierto modo fue influenciado por Atahualpa Yupanqui, a quien seguía con un interés no exento de admiración. Entonces entendió que Entre Ríos atesoraba un riquísimo material para desarrollar en su ámbito una obra similar a la que estaba realizando Yupanqui en otras regiones.
Su investigación de ritmos, melodías y coplas populares, recogidas en los rincones más apartados del territorio provincial, en los montes y las islas, fue el sustento de su cancionero, al que añadió una fecunda creación intelectual. Expresándose en ritmos de chamarrita, chamamé, valseado, milonga, estilo, rasguido doble, vals, carancho cupé, tanguito montielero, chacarera estirada o canción entrerriana, surgieron así: “Canción de cuna costera”, “Peoncito de estancia”, “Coplas felicianeras”, “Soy entrerriano”, “Como los pájaros”, “La biznaguita”, “La cambuiré”, “Islerito”, “Canción de la ocarina dormida”, “El alzao”, “Cururú tajamarero”, “Chacarera de río seco”, “La consigna del Supremo”, “Silbidos de un entrerriano”, “Costeando el tajamar”, “Chamarrita del Chupín”, “Chamarrita de la encierra” y cientos de títulos que continúan recorriendo la geografía musical del país.
Paralelamente, realizó una obra pictórica que se distinguió por su sencillez y luminosidad, nutrida en el paisaje, el río y la gente de la costa.
De manera especial en sus últimos años acrecentó su tarea en el dibujo y la pintura, dejándonos valiosas tintas, acuarelas y óleos que muestran su profunda sensibilidad.
Un libro de poemas, “El caballo pintado y la paloma” (por su arroyo Cabayú Cuatiá, de la ciudad de La Paz) y otro de memorias e ideas, “Júbilo de esperanza”, sintetizan su vasta creación literaria, de la que gran parte permanece inédita.
Los restos de Linares Cardozo descansan en el cementerio de La Paz, a la sombra de un timbó con vista al río en el terreno que él mismo eligió para su morada definitiva.






sábado, 17 de noviembre de 2012

Fiesta Provincial De Jineteada Del Toro Cebú

Es, sin dudas, la fiesta más particular y atípica del Calendario Provincial. Tiene lugar en las cercanías de FEDERAL, sobre la Ruta Nacional 127 y es organizada por el Club Centenario de esa ciudad, durante un fin de semana del mes de abril.
Esta raza vacuna, no tradicional en la ganadería entrerriana, se vuelve motivo primordial de todo tipo de actividades criollas, tales como: yerra, pialada , doma y jineteada, constituyendo un atrayente espectáculo único, no repetitivo en otros eventos similares. La programación se complementa, además, con comidas típicas, música y bailes y muestras artesanales.


martes, 13 de noviembre de 2012

LOS HERMANOS SPIAZZI


Julio Spiazzi -Voz y Guitarra
Cuando llegaron al mundo, en Urdinarrain y Parera, Departamento Gualeguaychú, quizá no imaginaron sus padres, agricultores por vocación y oficio, que estos gurises abrirían surcos distintos a los del arado. Pero así fue. Los dos menores de la familia, seguramente impulsados por el ejemplo alado de mil gorgojeos nativos, cambiaron reja por canto; o mejor dicho, le pusieron canto a la noble tarea de sus padres y abuelos. Y desde entonces – desde esa hermosa génesis criolla, natural, bien “panzaverde” – comenzaron a crecer como sinónimo de música Entreriana. Un gran espaldarazo llegó en el ’83; ese año ganaron el Festival Mayor de Folklore de Cosquín en representación de su provincia. Un importantísimo punto de referencia y galardón valioso que no solo les sirvió para poner en su curriculum: la evolución que mostraron desde entonces evidencia que son buenos en serio. De esos pocos que no se duermen en los laureles… Basta verlos en el escenario para comprobarlo, llenan la escena con espontánea alegría y solvencia profesional. Trascienden artística y humanamente cuando interpretan los distintos géneros y llegan al público con facilidad.
La sóla presencia de los “Hermanos Spiazzi” junto a sus músicos en igual nivel de eficiencia – son muchísimo más que “un numero folklórico”… ellos mismo configuran y colman todo un espectáculo.
Sergio O. Tommasi – Acordeón
Como su amigo Julio Spiazzi, nació en el muy entrerriano Pueblo de Parera. Desde pequeño se le “atrevió” al acordeón a piano. Y con madurez también temprana: muy joven aún ya dominaba este instrumento al punto de ejecutarlo en forma profesional.
Su inicio, junto a los Hermanos Spiazzi, lo mostró realizando originales aportes al repertorio del conjunto en diversos ritmos; particularmente a los más arraigados en Entre Ríos: Chamarrita, Tanguito, Montielero, Rasguido Doble, Valseado, Chamamé. Ha realizado singulares trabajos discográficos junto a Aníbal Sampayo, Raúl Escobar y otros.
Con su talento da realce a las más genuinas manifestaciones de Música Regional.
Julio Tommasi – Bajo
Hermano menor de Sergio, ingresó al conjunto por un llamado natural de la sangre musiquera; desde gurisito estuvo pulsando algunos instrumentos que lo llevaron a descubrir sus condiciones de bajista y le permitieron trascender largamente en su actual desempeño.
Julio utiliza el bajo para enriquecer -sin alejarse para nada de las fuentes y sin alterar la esencia- todos los ritmos entrerrianos; en cada compás, en cada acorde. Es un músico indispensable para esta etapa reivindicativa en que se halla el patrimonio musical de Entre Ríos.